jueves, 4 de marzo de 2010

Me resulta imposible distinguir el principio del final.


Había sentido ya la muerte tras mi espalda, me había ido de las preocupaciones cotidianas, para la preocupación fundamental que se había convertido en la no respuesta eterna... después de saber que te puede doler el corazón y la mente al mismo tiempo que respiras mientras cada pulso te golpea como un látigo, puedes descubrir que hay canciones que hacen bailar al cuerpo, pero música que hace bailar al alma.